miércoles, 8 de mayo de 2013

TVE


">Noticias que se hacen "notar"
Esto es lo que pasa cuando llevo demasiado tiempo fuera de España y veo un telediario...
*Por si no se abre el enlace:

sábado, 4 de mayo de 2013

Nikos Kazantzakis


"Tenemos el deber,
más allá de nuestras preocupaciones personales,
más allá de nuestros hábitos cómodos,
de fijarnos un objetivo por sobre nosotros mismos,
y esforzarnos por alcanzarlo,
desdeñando las risas, el hambre y la muerte.
No sólo alcanzarlo.
Un alma altiva cuando alcanza su objetivo,
lo desplaza aun más lejos.
No alcanzarlo, sino no detenernos nunca en nuestra ascensión.
Es el único medio de dar nobleza y unidad a la vida".

jueves, 2 de mayo de 2013

¿Raros?

La última viñeta es la mejor:


martes, 30 de abril de 2013

Para lo bueno y para lo...

A veces pienso que no soy amiga de nadie. Sí, vale, hay a quien le caigo bien, pero no ser la "mejor amiga" de nadie me hace caer en el pasado pensamiento de que no inspiro calidez. ¿Qué falla en mí? ¿Soy descuidada en las amistades, no soy cariñosa, me equivoco en mi forma de gustar a la gente, soy borde, distante... qué falla?
Nunca logro encajar totalmente ni conquistar el corazón de un buen amigo, que los tengo, pero ahí están, invisibles. ¿Por qué la gente se achuchan tanto, se hacen fotos tan abrazados, se llaman/escriben a diario? No puede ser puro teatro. Pocas veces preguntan cómo estoy tras unos días/meses sin hablar conmigo, y eso quiere decir que se fían de las fotos que publico o que NO LES IMPORTO tanto como creía. Mejor pensar lo primero, ¿no? Muchas veces me digo a mí misma que debo tragarme el orgullo y preguntar yo, pero he descubierto al fin que estoy harta de hacerme notar. No quiero empezar yo siempre la conversación y luego quedar de abundante, y tampoco quiero preguntar cómo están los que siempre están igual y que a mí me contesten por cortesía "y tú?". Estoy realmente harta de que quien me sigue e insiste solo quiera su maldito disfrute, o quien me abra conversación para pedirme un favor. También me canso de que cuando pregunte se me ignore o de ser la última en enterarme cuando no pregunto. Me desquicia parecer boba y que me hagan sentir en ridículo cuando estamos reunidos, que mis promesas suenan ridículas, que soy ignorante o que debo estar equivocada, que soy una AMARGADA o antisocial si no me compro un IPhone o no me uno a sus viajes.
No solo intento ayudar a quién me lo pide, sino que ofrezco mi ayuda si lo preveo, y aún así termino siendo la PRINGADA a quien acudir, intento poner buenas caras, hablar a los amigos que traen mis amigos para hacerles sentir a gusto, ser divertida aunque eso conlleve el empujón del alcohol ya que por mí misma seguro que me tachan de SOSA, intento no ser cuadriculada pero si lanzo una propuesta soy una chiflada, si sonrío sonrío sin una mirada de complicidad de vuelta... Por una vez quisiera saber qué se siente al ser la popular y no la subordinada que es olvidada cuando no está presente. No deseo ser la líder, ni arrastrar a los demás a hacer lo que yo quiera o ir a don de yo mande, por su puesto que no. Sin embargo, un día tuve la esperanza de sentirme más revalorizada, apreciada, cuidada e interesante. La fama me precede a donde quiera que vaya, los falsos y dañinos rumores que lanzan los envidiosos nunca dejan de cubrirme las espaldas. Creía que al encontrarme en un nuevo ambiente podrían verme de manera distinta, pero quien soy y como soy lo llevo escrito en la frente. Como las aves, parece que todos tienen su camarada, su mitad, su fiel amigo. Yo tengo a mi novio, que es todo y eso y mucho más. ¿Pero es mucho pedir tener una persona más que sea mi mejor amigo detrás suya? Él es mi mejor amigo a la vez que es la persona a quien más amo, sin él me sentiría perdida, pero por desgracia no alcanza a sospechar lo vacía que me siento a veces pero no tenerle nada más que a él pero sin una persona más capaz de hacerme sentir de la manera contraria que me siento ahora: miserable a ratos.
Hay que exprimir lo bueno de la vida a pesar de todo. Tengo muchos amigos, sí, muchos amigos para los buenos momentos de los cuales alguno me demostrará algún día me que también lo es para los no tan buenos.
Por último, tengo que dar una aclaración, y es que no pienso todo esto aquí (en Irlanda) y ahora (cuando estoy ciertamente desanimada), si no que es un sentimiento que llevo arrastrando toda mi vida desde que tengo memoria. Por eso quiero que no se aluda ninguno que se considere mi amigo, porque si no lo ha notado se lo digo yo, siempre escribo sobre cómo me siento, independientemente de las causas que me hayan provocado estos sentimientos. Es decir, en este caso, ni hablo de mis actuales amigos de Ciudad Real ni de los nuevos que he ido haciendo en Dublín, hablo de mi relación con lo que siento por amistad y como ese sentimiento afectó y afecta a mi persona. Es cierto que aunque he vivido las situaciones que me han hecho sentir como relato, su suma no resume mi experiencia. Algunas se olvidan, otras no son tan relevantes como para considerarlas, y otros escuecen muy dentro de mí. (Espero que este verano sea el agua oxigenada que tanto necesito). Apunte: seguro que esto le ha pasado a todo el mundo alguna vez, pero ¿por qué cuando conozco a alguien a cuya conexión le veo futuro, vuela? No paramos de hablar y reírnos aún sin conocernos previamente, y cuando acaba la oportunidad que el destino nos ha ofrecido, nos devuelve a la realidad recordándonos que no pertenecemos al mismo mundo y que es muy probable que no nos volvamos a ver. Sin embargo, ahí te quedas, con la misma gente a veces tediosa a veces amable de siempre. El destino es así de travieso, quizás para fastidiar a los conformistas y desafiar a los valientes. ¿Quién soy yo? me pregunto frecuentemente. ¿QUÉ FALLA?

miércoles, 20 de marzo de 2013

Gretel

Sin saber si lo merezco o no, el temor acontece en mí, y me da por pensar que osaría ser una bandida que vigila a su orgullosa víctima desde las copas de los árboles, aunque otras veces preferiría convertirme en una especie de sheriff justiciera que con valor acudiera a los dictámenes de mi  corazón. Déjalo, Arlequín, siempre seré mi propia antagonista. Hoy por hoy me siento Gretel, tan abandonada por los míos, tan insignificante como una niña golosa, y tan desesperada por escapar de esta dulce morada. Sí, a partir de hoy, en esta realidad mía dejaré de ser un arlequín para empezar a llamarme Gretel. Es de locos, pero presencié el final de Arlequín antes que nadie mirando a los ojos de la bruja ciega, así como lo es también la amistad hasta que arde en el horno del descuido. Mi esperanza por recuperarla de entre sus cenizas se deshoja día a día tal que una rosa hechizada. No te engañes, Gretel, la amistad puede ser una de las más poderosas magias, manteniéndonos en un reino donde no faltan las perdices en el menú del día, mas nunca será un fénix. La amistad tiene destinos varios, pero la que gocé durante años cumplió su cometido mientras fue fuerte, colmada de mimos o apreciada como si de un corazón en un cofre se tratase. En cambio, dentro de poco será una manzana podrida, envenenada por la dejadez, perderemos el valor de luchar por ella, y ni un beso de amistad verdadera podrá despertarla. Porque es como una débil llama que una vez extinguida es imposible reanimarla. Mi consuelo es la dicha de haber encontrado a mi príncipe de ojos azules. No culpo a los que fuimos siete enanos simplemente porque crecimos, pues empezaremos a hilar oro en otras tierras, olvidándonos poco a poco como los niños van dejando de creer en los cuentos de hadas… Aguarda Gretel, pues no existen villanos o madrastras en mi realidad, tan solo permitidme presentir que a todas las hadas madrinas les serán robadas aquellas baritas que hicieron esta amistad la más bella que jamás haya compartido. Si poseyera un cuarto deseo, pediría que la mandaran al reino de Nunca Jamás, para que al menos se quedara congelada tal cual está y duerma mas no perezca.


domingo, 10 de febrero de 2013

En un día de invierno

En un día de invierno enviaría mi cálido aliento
al muchacho que necesita mi calor en la noche
para que cure sus penas en este mal momento
y encienda la llama de sus manos y de su alma.
En un día de invierno entonaría un suave canto
que llegara al oído y corazón de ese muchacho
para que despejara los monstruos de su cuarto
y lo sustituyeran por dos caballeros guardianes.
En un día de invierno escribiría un corto cuento
que aliviara aquel dolor por echarme de menos
y sintiera mi presencia al menos por un minuto
que fuera como ángel diciendo 'cuanto te amo'.

sábado, 26 de enero de 2013