Hoy me he quedado estudiando en casa. Sí, la Huelga General 29-M me ha venido de perlas para adelantar lecturas pero, quieras o no, no me han dejado ir a clase porque, entre que un profesor está de "baja" (los jueves y viernes le duele la espalda) y que a las otras dos asignaturas no quieren ir mis compañeros porque han sentido la llamada de la cervezada, aquí estoy, informándome en periódicos digitales, telediarios y noticias msn sobre la huelga de hoy; al fin y al cabo, he intentado ser objetiva.
Sin embargo, no me ha gustado lo que he visto en comparación con lo que se creía que iba a ser: una huelga que defendiesen a los trabajadores, democrática (libre derecho de seguirla o no) y con piquetes informativos en el sentido estricto de la palabra. Casi nada de eso he encontrado.
Aquí en Ciudad Real casi todo transcurre con normalidad; el único cambio desde mi experiencia ha sido día libre y autobuses cada hora, por lo que mi hermano se tiene que ir (y volver) a pie a la zona del hospital para entrenar. Nada transcendental. Pero he ahí cuando me centro en Madrid y Barcelona.
En Madrid, la empresa de construcción de mi padre no ha puesto ha trabajar a sus empleados por razones obvias: trabajan en las calles. De modo que mi padre se ha tenido que quedar en Madrid sin ganar. Menos ingresos para esas familias, y para las familias de conductores (tanto públicos como privados) y autónomos con pequeños comercios que cierran por temor a que le rompan su negocio. Quisiera decir que los considero como los más perjudicados: día que no abren, día que no ganan, y la cosa no está para echar cohetes.
Los que más han trabajado desde luego han sido los policías (no me gustaría ser uno un día como hoy) y los fabricantes de pegatinas de color rojo-comunista que pegan en escaparates de los comercios obligados a no abrir como si siguieran la huelga (y por lo tanto contabilizando en las encuentras de los sindicatos.)
Por ejemplo, en el no todavía inaugurado Mango de Ciudad Real hay pegatinas de "cerrado por huelga". Gracioso.
¿Cuánto han dicho, entre 70% y 80%? Y la gente se lo creerá...
Definitivamente, no veo que la huelga esté ayudando a los trabajadores si, los que realmente quieren trabajar y ganar dinero para vivir, se les insulta y apedrea. Bajo mi humilde punto de vista, precisamente son los que sienten el sentido de la responsabilidad y/o los que necesitan ese sueldo de la jornada. Más realistas, digo yo.
Mi opinión es que hay dos tipos predominantes de trabajadores: los que lo son porque ejercen un trabajo pero faltan a él, ya sea por bajas falsas o excusas de huelgas; y los que son trabajadores porque se merecen esa calificación. Son éstos últimos los que se están viendo afectados realmente, así son las cosas por desgracia.
Me gustaría preguntar a los que hoy van a ir a la manifestación , quienes por lo menos no se quedan haciendo el vago en sus casas sino que defienden lo que creen, si la huelga está ayudando al país.
Voy a poner un claro ejemplo, y son los piquetes. ¿Ayuda al país unas personas que bloquean las vías de circulación, tiran piedras, empujan a los clientes hasta que los echan de las tiendas, roban 2.000 € de una caja en Barcelona y arrojan contenedores entre otras cosas? Creo que la definición "vándalos" se les ajusta algo más que la de piquetes informativos de una huelga que, en teoría, debería ser democrática.
Señores, hoy he podido comprobar que no estamos para tonterías que se traducen en más pérdidas añadidas.
La mitad de España no se da cuenta que se está separando cada vez más de la otra mitad, y la divisiones no hace el poder. Aunque alguno piense que estas dos mitades representan al bipartidismo, yo más bien me refiero a los dos tipos de trabajadores.
Solo tengo una cosa más que decir: en fin...
jueves, 29 de marzo de 2012
domingo, 25 de marzo de 2012
miércoles, 21 de marzo de 2012
Lluvia, un paraguas y una tonta
Muy últimamente experimento en mi interior lo mismo que cuando llueve, abres el paraguas, y tras haber caminado un tiempo absorta en tus pensamientos, ves que eres la única que lo lleva abierto. Te das cuenta que puedes haber estado haciendo el ridículo un buen rato porque no te habías dado cuenta de que había parado de llover.
martes, 6 de marzo de 2012
Quien no puede, es porque no quiere
Nuestros únicos impedimentos son el pesimismo y la falta de coraje.
martes, 21 de febrero de 2012
sábado, 4 de febrero de 2012
Ni cómo, ni cuándo, ni por qué
Aún
no sé por qué he empezado pero puede que conforme mis pensamientos vayan
desfilando sí sepa cómo terminar. Los conceptos de empezar y terminar no están
muy claros, sin embargo nosotros los usamos con mucha convicción por nuestra
necesidad (o manía) de cuantificar y ordenar los sucesos de nuestra vida.
¿Sabemos
cuando algo empieza o termina?
No,
¿cómo íbamos a saber el momento exacto en el que la amistad termina y empieza el
amor, en el que termina el amor y empieza el odio? Muchas veces, sin saber por
qué, ese difuso momento en el que nos damos cuenta de que algo ha cambiado
entre una persona y tú, puede llegar a ser impertinente.
Puede
que un día veas a una persona “conocida” y esa vez lo hagas con otros ojos… y
sin encontrar explicación, resulta ser la persona que te gustaría tener a tu
lado. Ahí es cuando surge el miedo a conocer mejor a esa persona, a llegar a
ser adicto a ella sin la voluntad suficiente para volver hacia atrás… a sufrir
por ese nuevo sentimiento. No, el miedo llega después, cuando apenas hay solución,
porque en ese momento todos somos viables a ese cambio. Lo más fascinante es
que ese renacer de entre sus cenizas se ve claramente en la actitud de la
persona: una mirada penetrante o una ráfaga de tímidos vistazos, y ya sabes que
el cambio es mutuo. Si hay conversación, ésta se ralentiza dejando lugar a
nuestro sexto sentido que lee las emociones escondidas tras la mirada. La verdad
es que esta fase puede llegar a ser hasta enternecedora, pero eh ahí cuando ese
sentimiento cuyo nacimiento fue tan bonito, se esfuma y no sabemos ni cómo, ni cuándo,
ni por qué.
El
día del fin suele ser inesperado, como si un toque de varita acabara con todo
el encanto; si esa persona ha metido la pata, sentencia la muerte de lo que
también era tuyo, pero al menos te encuentras con el consuelo de no haber sido
el verdugo, ¡como si eso bastase para cubrir la profunda decepción que acude a
ocupar el hueco que dejó! Te da rabia, luego pena, pero siempre sabes que
existió y sin saber ni cómo, ni cuando, ni por qué, se alejó la amistad o el
amor.
Yo
no creo que las cosas que nacieron por algo, mueran así porque sí: las
personas, las relaciones, los recuerdos… nada termina, solo se aleja lo suficiente
para que no logres ver si está. Todo lo que se encuentra lejano respecto a
nosotros se ve disminuido, con menos fuerza y nitidez, como las estrellas.
Todos
hemos sentido esto… todo hemos encontrado una estrella especial entre un
millón, nos hemos acercado a ella o ella a nosotros para sentir su calor hasta
que un día la distancia se vuelve a alargar para terminar confundiéndola con el
resto, dispersa por el firmamento, y sin brillar ni más ni menos que todas las
demás.
Se
perdió…
lunes, 23 de enero de 2012
Golden rule
That which you yourself do not desire, do not do to others.
Todos la conocemos, pero no todos la aplican... y conozco a un par de ellos, que saben muy bien quienes son.
Quizás necesitaba hacer esta entrada porque le debo una explicación a una amiga sobre por qué dije tal cosa a destiempo; o más bien porque prefiera hacerlo a la cara a la persona indicada en ese momento justo que no encuentro.
A lo mejor no debo entrometerme, pero los que me conocen sabrán que quien no es amigo de los que más quiero, se convierte en mi enemigo... y en este caso tengo más de una razón. Es una pena que la mala congeniedad desemboque en conflicto.
Sigo pensando lo mismo que antes: las humillaciones son propias de ruines, o como poco de inconscientes.
Mi fidelidad y también mi moralidad es posible que me traigan futuros problemas, pero sino, ¿qué sentido tienen los vínculos, la justicia y mi integridad personal?
Amiga, ya sé de sobra que la venganza se sirve fría, pero esa no es mi intención, tan solo la de proteger en lo que me concierne a quien creo que se lo merece, y si las circunstancias me lo permiten, la de pararle los pies al que 'Osa' no respetar la regla de oro.
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